7 mayo, 2026
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Murió Béla Tarr, referente del cine contemplativo y autor de obras fundamentales

El cineasta húngaro Béla Tarr, una de las figuras más influyentes del cine de autor contemporáneo, falleció este lunes en Budapest a los 70 años, tras atravesar una serie de enfermedades prolongadas, confirmó su familia.

Nacido en Pécs en 1955, Tarr comenzó a filmar siendo adolescente, mientras alternaba distintos trabajos. Tras un debut ligado al realismo social, fue construyendo un lenguaje propio —planos secuencia extensos, climas sombríos y tiempos dilatados— que lo convirtió en un nombre de culto en festivales y cinematecas de todo el mundo.

Su filmografía incluye títulos clave como Sátántangó, considerada por la crítica una obra maestra del cine moderno, y Las armonías de Werckmeister, ambas ambientadas en paisajes rurales húngaros atravesados por la desolación y la espera. En varias de sus películas colaboró estrechamente con la montajista Ágnes Hranitzky, su compañera desde fines de los años setenta.

Tarr mantuvo una relación creativa decisiva con el escritor László Krasznahorkai, autor de los textos en los que se basan algunas de sus obras más celebradas. Juntos realizaron El caballo de Turín, que obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín. Tras ese estreno, el director anunció su retiro del largometraje, convencido de haber dicho todo lo que quería decir con el cine.

Béla Tarr hizo películas largas y sombrías que fueron las favoritas de los críticos.Credit…Matthias Nareyek/Getty Images

En los años posteriores, Tarr se dedicó a la formación de nuevas generaciones, dirigiendo la escuela film.factory en Sarajevo y dictando clases en distintas academias. También fue una voz crítica frente al rumbo político de Hungría y a los avances del autoritarismo, una postura marcada por experiencias personales de censura durante la década de 1980.

La muerte de Béla Tarr deja un vacío en el cine contemporáneo. Su obra, exigente y radical, sigue siendo una referencia ineludible para quienes conciben el cine como una experiencia artística profunda, capaz de mirar el tiempo, la historia y la condición humana sin concesiones.